Cuando el Cuidado de los niños puede ser un compromiso de una Cuidadora Profesional

En la actualidad, los desafíos de la economía han llevado a agrandes cambios en las culturas familiares actuales, representados en el ingreso de los niños de manera temprana a jardines y colegios que se encargan en gran parte de su cuidado y desarrollo inicial de crianza y de su primer contacto de socialización con el mundo que los rodea.

Los mismos padres de familia han retomado más horas de trabajo ya sean presenciales o virtuales, conllevándolos a pensar en la primera infancia de sus hijos y en la mejor manera en poder delegar el cuidado de los mismos.

Ante estos cambios la familia como primer grupo de desarrollo infantil acobija nuevos retos, entre ellos la posibilidad de articularse mejor para poder perpetuar sus costumbres y “microculturas” que son esenciales frente a la constitución de la identidad de sus hijos.

En ese sentido y ante estos desafíos, ConstruirFamilia se constituye como una empresa que busca ser ese espacio conector entre padres e hijos, logrando así mantener a la familia como unidad y sobre todo, acompañando a los niños en su crecimiento constante bajo la figura del cuidado de los mismos en sus propios espacios de hábitat.

Para lograr este encargo tan importante, Construir Familia ha retomado como aspecto central en el trabajo con sus cuidadoras profesionales y con los niños y niñas que están bajo su cuidado, los espacios lúdicos y de juego como contextos centrales para el desarrollo de sus actividades y rutinas centrales.

Estos espacios de juego, se han convertido en una herramienta central para el desarrollo psicológico de los niños, considerándose como un factor determinante en la construcción de las narrativas que realizan las personas durante su desarrollo.

Desde este punto de vista, ConstruirFamilia considera que mientras los padres conversen con sus hijos sobre lo que han hecho diariamente en el día, los niños recuerdan y estructuran su experiencia e identidad, activando procesos de memoria relacional que establecen hábitos y rutinas centrales que los padres y cuidadoras buscan establecer dentro de la cotidianidad de los niños. Estos aspectos se han vivenciado ampliamente además, en el mismo ejercicio de Terapia Infantil que solicitan los padres constantemente cuando es el niño el motivo central de sus consultas a Psicología.

Desde esta mirada, el niño desde sus inicios participa activamente en este juego de ordenar y reestructurar su experiencia, permitiéndoles ir conociendo el mundo de acuerdo a su historia y desarrollo. Consideramos que esto se realiza a través de la interacción con las “figuras de seguridad” las cuales se organizan en su propio “Universo Simbólico”, en un juego de intercambio de significados constante. De esta manera, los niños desarrollan paralelamente una noción de sí mismo, es decir una identidad. Por lo anterior, el juego posee un rol y contexto fundamental en todo este proceso.

Durante el desarrollo de los primeros años de vida, se producen diversos tipos de juegos entre el niños y los cuidadores (Ya sean sus padres o cuidadoras), dependiendo de las habilidades contextuales que niños, padres y cuidadoras despliegan en rutinas propias establecidas.

Consideramos principalmente que el juego, es decir, aquel tipo de juego que consiste en que el niño utiliza diversos objetos y personajes (por ejemplo, el jugar a ser diversos personajes, usar una escoba y pretender que es un caballo, y otros más), logra establecer la identidad en la temprana infancia, la adquisición del lenguaje o el habla, permitiendo así la organización de sus activaciones psicofisiológicas y discursivas en categorías conceptuales a través de estructuras de temas, cuentos, simbolizaciones, acciones simbólicas, y otros procesos.

Este es una etapa de vital importancia para el niño, ya que ahora él puede empezar a construir su identidad explícita de una experiencia que ya posee una estructura temporal emotiva.

En este proceso, el niño al ser capaz de poder realizar a través del juego, hábitos, respuestas emocionales ante diversas circunstancias con temas de fantasía, de juego de roles, y otros. Esto significa que "narrar y jugar en torno a la experiencia” no sólo es contarla, conversarla e imaginarla, sino que es también “actuarla”. Todos las acciones que impliquen espacios de juego se constituyen en "temas" que activamente el niño simula y reconstruye en su propia experiencia.

Por lo tanto, el juego se convierte en una acción en donde el niño a partir de los diversos juegos simbólicos que realiza, va especificando o "llenando" sus emociones con diversos contenidos que tienen relación con su propia coherencia interna. Estos temas que simula jugando, se van constituyendo en aspectos centrales de la manera como el niño va gestando una historia de sí mismo, sus hábitos y costumbres y su sentido de si mismo en el mundo.

Felipe Parra Benavides
Psicólogo

Magíster en Psicología Clínica y de Familia
Co-Director
ConstruirFamilia

 

 

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